Como este espacio nació apenas ayer 24 de septiembre, debo ir rellenándolo con lugares y platos que ya son casi una costumbre para mi, y que si han llegado a ser esa costumbre, es porque realmente me gustan, no solo la comida, sino la atención que se recibe en esos lugares.
En Chacao, en el propio casco (justamente, en la calle Sucre, entre el Boulevard Arturo Uslar Pietri y la calle Cecilio Acosta) hay una puerta escondida entre los edificios, con un toldito azul que dice La Guacamaya.
Resulta, que ese es un restaurante de comida española, absolutamente familiar, ya que es atendido por Manolito (quien fuera nada más y nada menos que el maître del extinto Henri IV), su hijo que está en la barra, la hija en la caja y la esposa que cocina.
Realmente, no es un local bonito, pero la calidad de la comida y la atención personalizada de Manolito, hace que cualquier vestigio de decoración vieja pase por alto. En lo personal, tengo 2 platos que suelo pedir cuando voy, alternándolos, ya que las raciones son considerablemente grandes y son la Fabada y el Conejo al Vino.
Cuando uno entra, Manolo sin preguntar, sirve un paté para empezar a picar, luego te pregunta que desean tomar y con estos platos, siempre es recomendable una compañía viñeda y a que estamos en ambiente español, por qué no pedir un Tempranillo o un Crianza, para sentirse en ambiente.
Para ir a ese lugar, se debe contar con tiempo, es decir, no ir apurados, ya que Manolito (independientemente que no lo conozcan) se podrá instalar en su mesa para conversar de cualquier cosa y hacerlos sentir como en casa.
A pesar que siempre se consigue mesa (es un local pequeño, de apenas 6-8 mesas), les dejo el número para que llamen
(0212) 2639983
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